Por Enduro Training.

Durante la práctica motociclismo, ya sea en circuito u off-road, son muchos los pensamientos que rondan nuestra cabeza. Algunos de ellos con el objetivo de planificar la acción, otros para llevar una acción a cabo, también para recordar o modificar una estrategia durante la competición o incluso pensamientos que no tienen ninguna relación con la actividad que estamos llevando a cabo. Pero todos y cada uno de ellos tienen algo en común, que afectan a nuestro rendimiento.

En este artículo hablaré sobre nuestro pensamiento, la importancia de trabajar los pensamientos y estrategias, aplicadas al contexto deportivo, que se han demostrado eficaces para modificar pensamientos que perjudican nuestro rendimiento.

 

Diferencias entre el pensamiento y los pensamientos.

En relación al pensamiento podemos encontrar cientos de definiciones, ya que es un concepto muy amplio que abarca una extensa variedad de procesos que realiza nuestra mente. De tal manera que una definición común sería aquella que establece el pensamiento como toda aquella actividad, acción y creación que realiza la mente. En su desarrollo se ven implicados procesos cognitivos (percepción, atención, memoria, lenguaje, etc), motivacionales y emocionales, que nos ayudan a comprender la realidad, recogiendo, organizando y expresando toda la información que nos rodea. El pensamiento se va desarrollando conforme avanza nuestro aprendizaje, es acumulativo y se desarrolla a lo largo del tiempo.

Los pensamientos y las cogniciones vienen referidas a aquello que pensamos. Todos mantenemos una serie de pensamientos respecto a lo que nos rodea y aunque muchas veces estos sean automáticos, se pueden controlar.

En psicología, el modelo cognitivo-conductual establece una relación directa entre los pensamientos que producimos y la conducta que llevamos a cabo. Dos son los máximos representantes de este modelo, por una parte Albert Ellis (1995) afirmó que las personas son en gran parte responsables de sus sentimientos perturbadores, siendo generados tanto consciente o inconscientemente por sus pensamientos y creencias.  Ellis propuso un modelo que explica cómo a partir de cualquier acontecimiento, podemos generar emociones beneficiosas o dañinas, según la interpretación (pensamientos/creencias) que hagamos de ellas.

  • “A” sería la situación, un fracaso o un logro.
  • “B” representa las creencias de la persona, es decir su punto de vista sobre “A”.
  • “C” se refiere a las consecuencias que la persona genera como resultado de «A y B».

Por otra parte Araon Beck (1983), influenciado por la teoría de Ellis desarrolló la teoría cognitiva cuyo pilar fundamental son los filtros que las personas utilizamos para percibir la realidad (creencias, expectativas, ideas, etc.). Beck hace uso del término «cogniciones» para referirse a:

 

  • Los Procesos Cognitivos: mecanismos de codificación, almacenamiento y recuperación de la información existente en las estructuras cognitivas.
  • Los Contenidos Cognitivos: esquemas (estructuras de procesamiento de información que generamos para construir una visión estable de nosotros mismos y del mundo) y pensamientos automáticos (flujo de pensamientos que coexisten con otros conscientes. Son repetitivos, involuntarios y difieren de los pensamientos voluntarios).

Importancia de trabajar los pensamientos en motociclismo

Dado que nuestros pensamientos influyen en otras variables como pueden ser la concentración, atención, autoconfianza, motivación o control del estrés, y estas, quedan directamente relacionadas con nuestro rendimiento, afectando tanto de manera positiva como negativa, es crucial el entrenamiento de los mismos.

Por ejemplo, pensamientos de fracaso o negativos, del tipo «no he conseguido el objetivo propuesto» o «he fallado en el momento que no debía», repercuten directamente en nuestra autoconfianza y motivación de manera negativa.

 

Pensamientos que no tienen relación con la actividad que estamos llevando a cabo como pueden ser de tipo familiar o laboral, afectan a nuestra concentración y la eficacia en la propia conducta. Centran la atención en lo negativo provocando una mayor probabilidad de que actuemos de una manera que no queremos, unido a una sensación de inseguridad y nervios.

Los pensamientos positivos, del tipo «hoy me encuentro genial y voy a reventar el entreno» o «este es mi set», pueden llegar a reforzar nuestra conducta durante la práctica deportiva y aumentar nuestra sensación de control y la motivación.

Pero qué ocurre si no los cumplimos o no nos creemos ese pensamiento y solo está en nuestra cabeza porque nos lo ha dicho el entrenador u otro compañero. Pueden no ser tan beneficiosos para nuestro rendimiento ya que pueden desviar nuestra atención de la tarea en la que tenemos que estar focalizados o pueden rondarnos la cabeza teniendo claro nuestro objetivo y que lo vamos a conseguir pero realmente no sabemos que tenemos que hacer para lograrlo. Mantener una actitud positiva es muy importante, sin embargo si a esa actitud no le incorporamos la acción y un razonamiento real, no serán más que ilusiones.

Es un error que siempre tendamos a pensar en términos dicotómicos (blanco o negro, positivo o negativo) sin llegar a pensar en la realidad que nos rodea. Tanto los pensamientos negativos como positivos pueden obviar la realidad presente, centrando nuestra atención en lo que podría o no ocurrir.

Los pensamientos realistas nos centran en el presente, «He entrenado mucho y voy preparado» o «Voy a hacer todo lo que pueda», permitiéndonos prepararnos para la acción y llevar a cabo un plan establecido. Este tipo de pensamientos disminuyen la ansiedad que produce estar pensando en lo que podría o no ocurrir, centran nuestra atención en el presente lo cual ayuda a reducir nuestras expectativas tanto positivas como negativas, ayudando a ajustar nuestra motivación en un nivel óptimo.

Estrategias de control y modificación de pensamientos

  • Parada del pensamiento.  

«No aguanto más», «Ya he vuelto a perder el ritmo», «No paro de cometer errores», «Me está dando una paliza», «Esta no la levanto», son pensamientos negativos que aumentan nuestro nivel de estrés y modifican nuestro foco atencional por lo que perjudican nuestro rendimiento. La parada del pensamiento es una estrategia psicológica cuyo objetivo es detectar este tipo de pensamientos, detenerlos y volver a centrar nuestra atención en la tarea que debemos realizar con éxito. 

Cuanto más se repiten estos pensamientos, más complicada se hará la competición, tenderemos a no encontrarnos cómodos, a no disfrutar, llegando a convertirse en un bucle. 

Debemos parar ese círculo de pensamientos negativos recurrentes, siendo conscientes de ellos y cortar de forma firme, clara y contundente con alguna palabra que nos haga reaccionar del tipo, «tranquilo», «venga», «céntrate», etc. El siguiente paso, una vez que hemos parado el continuo de pensamientos negativos es aplicar pensamientos de tipo realista como por ejemplo «Voy a continuar con la estrategia», «Haré todo lo posible», etc.

  • Entrenamiento en Auto-Instrucciones.

Las auto-instrucciones son órdenes que nos damos a nosotros mismos para dirigir la acción. Con su utilización podemos eliminar pensamientos positivos y negativos que desvían nuestra atención del aquí y ahora, siendo muy útiles para modificar una conducta que había por otra nueva.

Al principio estas auto-instrucciones tenemos que hacerlas de manera consciente, podemos incluso decirlas en voz alta, y a través de entrenarnos en esta técnica iremos interiorizando y automatizando su utilización. 

Podemos emplear dos tipos diferentes de autoinstrucciones:

De tarea: «aprieta la espalda», «flexiona las piernas», «retrae las escápulas», etc

Internas: «muy fuerte», «respira», «piensa», etc.

  • Re-estructuración cognitiva.

Esta técnica se basa en el modelo A-B-C, del que hablé un poco más arriba. Comienza con la identificación de los pensamientos que no nos sirven (distorsiones cognitivas), cuestionarlos y reinterpretarlos. 

Las distorsiones cognitivas se producen de manera espontánea y automática. No es nada fácil aprender a identificarlas y deberemos empezar por buscar las emociones negativas o síntomas producidos por ellas. Con ello seremos conscientes de las situaciones en las que las distorsiones cognitivas afectan nuestro estado de ánimo y comportamiento. A través del registro de experiencias y pensamientos, unido a las emociones y conductas que acompañan, podremos ganar esa consciencia sobre ellas para poder abrir la posibilidad de cambiarlas.

Para que estas técnicas sean realmente eficientes no basta con conocerlas, hay que entrenarlas. Al igual que lo hacemos físicamente para el paso por curva o superar una trialera. Debemos dedicar tiempo al entrenamiento mental, evaluar nuestras necesidades y determinar con qué técnica o técnicas nos sentimos más cómodos.

Conclusión.

Resulta importante que seamos conscientes de la importancia de los pensamientos y creencias en nuestro pilotaje y tener la confianza en que somos capaces de controlar nuestra conducta a través de ellos. Resulta un trabajo costoso averiguar que pensamientos nos son perjudiciales ya que muchos de ellos quedan arraigados y suelen ser recurrentes. Con el apoyo del psicólogo deportivo podemos trabajarlos con diversas estrategias, permitiéndonos desautomatizar pensamientos que influyen de manera negativa en nuestro rendimiento y siendo también útil para mejorar nuestra flexibilidad mental.

Bibliografía

Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., & Emery, G. (1983). Terapia cognitiva de la depresión. Brouwer.

Carretero, M., & Asensio, M. (2014). Psicología del pensamiento. Alianza Editorial.

Ellis, A. (2003), Manual de Terapia Racional Emotiva, Editorial Desclee.

Martin, G., & Pear, J. (1998). Modificación de conducta. Prentice Hall.