Por Summit Fisioterapia. 

Muchos de vosotros acudís al fisioterapeuta con problemas en los antebrazos y las manos tras realizar entrenamientos de enduro ó motocross.

Para entender qué nos pasa cuando sentimos que no podemos abrir la mano después de realizar una manga, es fundamental que conozcáis un poco más cómo son vuestros antebrazos.

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Por un lado, tenemos un tejido que nos condiciona en esta parte de nuestro cuerpo, que es la fascia. Es una membrana gruesa que envuelve a los músculos, nervios y vasos sanguíneos. Forma un espacio confinado, llamado compartimento.

La fascia no se expande. Cualquier inflamación en un compartimento ocasionará aumento de presión en esa área. Esta presión elevada oprime los músculos, los vasos sanguíneos y los nervios. Si esta presión es lo suficientemente alta, el flujo de sangre al compartimento se bloqueará.

Montar en moto durante un tiempo prolongado supone una actividad muscular intensa, repetitiva y mantenida de los músculos del antebrazo, y esto puede dar lugar a la fatiga muscular :

-Niveles de calcio  insuficientes para llevar a cabo una eficiente contracción y relajación muscular.

-Acumulación de ácido láctico.

-Deficiencia de glucógeno.

– Aumento del fosfato inorgánico (Pi) disminuye la fuerza contráctil.

Esto hace que haya una disminución de la capacidad del músculo de poder desarrollar una fuerza suficiente para soportar el ejercicio.

Esta sensación se recupera cuando paramos.

 

¿ Y POR QUÉ ME PASA EN LOS ANTEBRAZOS?

Debemos tener en cuenta dos factores que afectan a esta parte del cuerpo: 

  • Mecánico: la necesidad de controlar y agarrar nuestra moto durante el conjunto de vueltas que damos y las condiciones que presente el terreno, nos hará que lo siguiente pueda afectarnos:

– La vibración del manillar.

– Mantener el control de la moto mientras ésta se mueve.

– El agarre de los puños y el control de la velocidad con los mismos.

– Cambiar de marchas.

 

  • Metabólico: la actividad muscular intensa repetitiva genera un aumento del volumen sanguíneo dentro de nuestro compartimento en el antebrazo, produciendo lo que llamamos una hipertrofia temporal:

AUMENTA EL TAMAÑO del músculo por la acumulación de fluidos procedentes del plasma sanguíneo. Como os hemos contado antes, la fascia que rodea a estos músculos no se expande, por lo que aumenta la presión, generando una congestión capilar que dificulta el retorno venoso.

Si llega menos sangre a la musculatura de esta zona, habrá una falta de oxígeno, acumulación de ácido láctico, CO2 y otras sustancias que proporcionan información a nuestro cerebro sobre el daño tisular, (nocioreceptores) , dando lugar a esa sensación de cansancio y dolor en los antebrazos.

Este “edema” suele DESAPARECER AL CABO DE UNOS MINUTOS de haber finalizado la actividad.

 

¿QUÉ PUEDO HACER PARA COMBATIR LA FATIGA EN LOS ANTEBRAZOS?

En primer lugar, cabe destacar que hasta un 80% de los pacientes se recuperan mediante un tratamiento conservador: modificando ciertos aspectos del entrenamiento y con ayuda de la fisioterapia. Las últimas investigaciones acerca del tratamiento indican lo siguiente:

Tratamientos pasivos:

El masaje post competición ha demostrado mejorar la percepción de fatiga y el dolor a corto plazo en deportistas.

  • Normaliza el tono muscular y relaja la fascia.
  • Aumenta el flujo sanguíneo en la zona y favorece la eliminación de las sustancias de deshecho antes mencionadas, producidas durante el ejercicio.

Actualmente, se dispone de una gran variedad de productos de autotratamiento (foam roller, foam roller con vibración, pistola de percusión, etc.) que han demostrado producir efectos muy similares en los atletas. Estos también pueden emplearse en combinación con el masaje manual o sustituirlo en algunos casos.

Las inmersiones en agua fría (entre 5º-11º) durante 10 minutos, aproximadamente, ayudan a disminuir el dolor muscular post competición, aunque su mecanismo de acción fisiológico todavía está en estudio.

Por último, pero no menos importante, el descanso apropiado, una dieta equilibrada y una buena hidratación son fundamentales para presentar un estado de salud óptimo que contribuya recuperación rápida de la fatiga muscular.

 

Tratamiento activo:

En este punto cabe destacar la importancia de desarrollar una buena técnica sobre la moto que permita al piloto utilizar de manera óptima sus músculos y no producir un exceso de carga sobre un grupo muscular, en este caso los antebrazos. Por ello, el asesoramiento por un profesional del motor es clave.

Por otro lado, es especialmente relevante el entrenamiento físico. Este permite estar en un buen estado de forma física al piloto y, si se realiza correctamente favorece una adaptación del músculo al ejercicio. Es decir, de forma progresiva el músculo va acostumbrándose a soportar mayores tiempos de trabajo y a gestionar de manera más eficiente la producción de desechos metabólicos.

Para sacarle el máximo partido al entrenamiento es conveniente combinar ejercicio interválico y continuo de resistencia. De esta forma se generan cambios vasculares en el tejido muscular que conllevan a que el músculo esté mejor irrigado y oxigenado y que por tanto sea más resistente a esfuerzos prolongados.

Haciendo referencia a los grupos musculares que se deben trabajar se encuentra lo siguiente:

  • CORE y miembro inferior. Estos grupos musculares otorgan al piloto estabilidad postural sobre la moto. Un CORE y un miembro inferior fuertes suplen parcialmente el trabajo de agarre al manillar realizado por los antebrazos. Es decir, si la musculatura central se encarga de la estabilidad, el agarre con las manos podrá ser más relajado, ya que no será necesario para mantenerse sobre la moto.

 

  • Musculatura del antebrazo. Este grupo realiza un trabajo constante cuando se monta en moto. Haciendo referencia al punto anterior, este debe ser mantenido en el tiempo, pero no debe ser demasiado intenso. En esta línea cuando se trabaja la musculatura del antebrazo se debe hacer un trabajo de fuerza resistencia y no de fuerza explosiva o sub máxima.

Tras la competición es conveniente no para de forma repentina y absoluta. Es más favorable realizar una vuelta a la calma progresiva (rodar a menor velocidad o incluso montar en bicicleta unos 10-20 minutos). Este periodo favorece de nuevo la circulación de la zona y la eliminación de las sustancias de deshecho producidas durante el ejercicio intenso.

Esperamos que os haya gustado!!!

Bibliografía.

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